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domingo, 18 de febrero de 2024

CARIÑO


Sentí su respiración en la barra del bar, mientras tomaba mi cerveza sin alcohol. Se acercó, susurrando en mi oído lo bella que estaba y sonreí. Quedé prendada por su voz, porte y sonrisa. Acarició con sus dedos mi mejilla, con suavidad, sin prisa. Me enamoré, en unos segundos, me enamoré.

Empezamos a salir de forma inmediata, no hubo preámbulos, ni primeras citas. Desde un principio fuimos uno, una palabra, una caricia, un corazón, un te quiero, puro cariño. Me fascinaba su mirada, me sumía en una paz infinita cuando mis sentimientos o mis temores me arrastraban al infierno. Eras mi luz de cada amanecer, el beso de buenas noches, el abrigo en días de tormenta, eras pasión, lujuria, y olvidé hasta cuál era mi nombre, pues solo me llamabas, cariño.

Cariño, seis letras que llenaron mi vida. Meses contigo, viajes, silencios, éramos polos opuestos y, sin embargo, fuimos uno.

Y hoy, de nuevo, estoy sentada en la barra del bar, con una cerveza sin alcohol y tú te has ido. Pero aún escucho tu voz, como un susurro en mi oído, y me giro, cierro los ojos, te escucho “cariño”. Mis ojos se llenan de lágrimas, fuimos tanto tiempo uno, que perdí mi propia esencia y no me di cuenta de que tus ojos ya miraban a las chicas de la barra del bar, en la que nos reuníamos con nuestros amigos. Me cegó el amor, la confianza y el cariño.

Pero si vuelvo a escuchar tu voz detrás de mí, olvidaré que te has ido, me lanzaré en tus brazos de nuevo, y te diré “cariño”.



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