Mientras el cielo se nublaba,
las rosas se marchitaban,
mi piel envejecía
y el corazón lloraba,
llegaste tú.
Cuando ya nada esperaba,
dejaba que la lluvia me empapara
sin importarme el frío o el calor...
Llegaste tú.
Llegó la noche en pleno día,
la oscuridad en medio del sol intenso,
las lágrimas en mitad de la comedia,
y llegaste tú.
Más entonces, el cielo lució con un sol brillante,
las nubes se tornaron blancas, llenas de hermosas figuras,
la sonrisa volvió a mi rostro,
las rosas rojas invadieron mi jardín...
Y todo
porque llegaste tú.
(Para mi ojitos)






