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jueves, 22 de febrero de 2024

EL POZO

 


6.15 h, 21 de febrero de 2023

Tía Lina: - ¡Vamos a levantarse ya, cuadrilla de holgazanes!
     Un gran alboroto de golpes de cuchara aporreando una cazuela retumban por todas las habitaciones, con los estridentes chillidos de la tía Lina.
   Con caras somnolientas, ojos vidriosos y sin parar de bostezar, los niños se levantan a regañadientes, tiritando, hace un frío horrendo en la casa, y la tía Lina no enchufa la calefacción porque según ella, no hace falta, hay que ser fuertes y endurecer la piel y el alma. 
    Tienen cinco minutos para lavarse, vestirse y bajar a desayunar. Les espera un vaso de leche aguada, fría, con pan duro y malta. ¡Ni que estuviéramos en época de postguerra! Para ellos, es peor, incluso. La tía Lina les ha ido recogiendo de la calle, prometiéndoles comida, estudios, casa, cariño. ¡Caray con la tía Lina!. Lo único que han recibido son gritos, golpes y podríamos llamar cariño, a darles un tirón de oreja "cariñoso" si cumplen  con los trabajos que les ordena. Los trabajos, como podréis suponer no son nada legales, por supuesto, prostitución, robo en grandes superficies y zonas turísticas, en casas, y la tía Lina, arrebatándoles de un manotazo su infancia, ¡maldita tía Lina!.
    
6.15 h, 21 de febrero de 2024

Tía Lina: - ¡Vamos a levantarse ya, cuadrilla de holgazanes!
    Un año ha pasado ya, la casa queda pequeña para tanto niño sin infancia, con ojos apagados, ropa rasgada y vacío en el alma.

Niño 1: - ¡No puedo más, tía Lina nos ha engañado a todos!. Tengo 12 años y una vida sin futuro, todos lo sabemos, cuando cumplamos los 15, desapareceremos. ¿Dónde van nuestros amigos?, nos lo imaginamos, al fondo del pozo. Mientras, tía Lina llena sus bolsillos con nuestro esfuerzo, desgracia y humillación constante, su habitación está caliente las 24 horas, los mejores manjares son para ella,  a nosotros, como perros, nos sirve bazofia. 
    Los niños asienten, en silencio. Sus edades son aproximadas, niños de 9 a 14 años. Más pequeños no rinden y estorban, mayores de 14 son peligrosos. Están cansados y llenos de odio. Sus facciones muestran la rabia que les consume, sus puños, apretados.
Niño 2: - No podemos hacer nada (sollozando), es una bruja, me asusta. No sabemos qué hace en su habitación, pero se oyen voces, ruidos, se desprenden olores y nadie puede entrar. 
Niño 1: - Más te asustará que te eche a un pozo donde solo hay oscuridad y silencio, con un hechizo, ¡eso sí que asusta! ¡Silencio, viene!

    La tía Lina, altanera, con su sonrisa socarrona y sus dientes de oro, les mira con ojos de demonio, sí, su alma está negra y huele a azufre, al olor del infierno. Sonríe, sabe que le tienen pavor. Esa es su gran baza, el miedo. Es una señora grande, un poco obesa, pero no fuerte, juega con el temor de los niños, les domina y tiene bajo su yugo, pero Niño 1 ya se ha dado cuenta, y va a jugar al mismo juego con ella. 

22.00 h, 22 de febrero de 2024

    Todos los niños están ya en sus camas, tía Lina ha entrado en su habitación y comienzan los susurros, los golpes, los cantos y su risa, una carcajada estridente que hiela la sangre. Los niños cubren sus cabezas con la poca ropa de cama que tienen, y sollozan. 

Niño 1: - ¡Vamos, no tengáis miedo! Yo acabaré con esta bruja.
    Sale sigilosamente de la habitación y baja hasta la puerta de salida. Tal y como Lina le ha enseñado para poder entrar a las casas a robar, abre el pontón de la casa y corre hacia el pozo. El pozo de los querubines, lugar de descanso al que Lina lleva a todo aquél que ya no le es de utilidad.

    Niño 1 comienza a gritar, a llamar a Lina, ¡Lina, Lina, Linaaaaaaa!. Esta se asoma a su ventana completamente enfadada y enfurecida, ¿Quién osa a esas horas a molestarla?.

Tía Lina: - ¡Niño 1, qué narices estás haciendo fuera de la casa a estas horas! ¡Vuelve, ya!
Niño 1: - Baje tía Lina, aquí tengo muchos amigos que la están llamando, ¿no les escucha? ¡Vamos, tía Lina, la están esperando!
    Tía Lina baja corriendo las escaleras y abre la puerta de la calle, desde allí comienza a gritarle a Niño 1:
Tía Lina: - ¡Corre, corre, que vas al pozo directamente!
    De repente, tía Lina se para, escucha murmullos a su alrededor, pero está sola con Niño 1. Este comienza a reír.
Niño 1: - ¿Les escucha, verdad? ¿La están llamando?
    Tía Lina, tía Lina, tía Linaaaaa. Son voces guturales, apagadas, repletas de dolor y angustia, tía Liiiinnnaaaa. 
Tía Lina: - ¡Callaros, callaros! 

    Tía Lina corre hacia el pozo, las voces aumentan su volumen, mientras Niño 1, ríe, ríe y ríe. Cuando ella llega a la boca del pozo, se asoma a este y las voces se acallan, todo queda en un absoluto silencio, un frío intenso envuelve su cuerpo y  sus ojos intentan escrutar la oscuridad  que esconde. Tía Lina tiene miedo, y Niño 1 lo sabe. Aprovecha esos momentos en que está completamente petrificada por esa sensación, para cogerla por las piernas y utilizar toda la fuerza que le queda en su pequeño cuerpo y empujarla al interior del pozo, con sus niños, esos a los que ella dice, tanto ama y cuida. 
    No le ha resultado difícil, tía Lina estaba desubicada, la gran bruja había quedado embrujada por las voces de sus querubines, aquellas  la estaban atormentando y no la dejaban moverse, la agarraban, la ahogaban. Niño 1 solo aprovechó ese instante, y zas, al vacío. 

    Después, rodeó el pozo y cogió el MP3 que había conectado a un altavoz donde había gravado las voces durante varios días con todos sus compañeros, cada vez que tía Lina se ausentaba unos momentos, para que no les pudiera escuchar, y se percata que el MP3 no está funcionando. Él está seguro que lo ha conectado unos momentos antes, en cuanto ha visto que tía Lina salía de la casa, pero está apagado, entonces ¿de dónde han salido las voces? Se estremece, y desde el pozo se escucha un hermoso canto de voces angelicales, ya sin miedo, libres.

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