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sábado, 9 de marzo de 2024

LA ESTACIÓN DE TREN

La estación de tren está repleta de gente, me siento aturdida, mareada, durante unos instantes no recuerdo que hago ahí. Solo escucho el rumor constante de voces, los altavoces y el pitido de los trenes a su salida, pero muy lejano, y muchas caras a mi alrededor. ¿Qué pasa?

Como un sueño, varias imágenes pasan por mi mente, un empujón, un tirón, y caigo al vacío. Un golpe, un dolor inmenso en la cabeza, y oscuridad.

Unas manos suaves rozan mi cara, con mucha dulzura.

- Hola, ¿me oye? - Su voz es embriagadora, me quedaría envuelta en ella. Pero una gran quemazón me hace de nuevo cerrar los ojos y gemir, ¡la cabeza, me quema la cabeza! Con mis manos intento tocarla, pero el señor de dulce voz no me deja. 

- Tranquila. Ya viene la ambulancia. La han atracado, cálmese y no se mueva. - Es como un encantador de serpientes, me cautiva. El roce de su mano junto a la mía, y su voz, me embelesa. 

Escucho una sirena que se acerca, y voces solicitando dejen paso a los sanitarios. Dos policías están  disolviendo a los mirones, necesito aire, necesito espacio, me ahogo. La voz se aleja, le dicen que se aparte para que los sanitarios me puedan atender, ¡no, por favor no, la necesito! Le aprieto la mano para que no me suelte, intento hablar y decir que no se vaya. Me pierdo en su mirada, ya no siento su mano, todo se vuelve de nuevo oscuro, de repente vuelvo a la nada. 

El doctor me informa que he estado dos días en coma por el traumatismo sufrido. Me pregunta si recuerdo qué me ha sucedido. Vagamente, solo recuerdo la voz, los ojos y el roce de aquella mano suave, dulce y su mirada.

Ha pasado un mes y vuelvo a la estación de tren, sigue repleta de gente, con sus pitidos, los altavoces, la gente con sus maletas, alguien me empuja sin querer, me estremezco, reconozco que el miedo me recorre todo el cuerpo. Miro hacia todos los lados, sujeto fuertemente el bolso y me quedo paralizada. De pronto todo se detiene, la voz, vuelvo a escuchar su voz.

- Buenos días. Tranquila. - Su mano roza la mía, nuestros mundos se unen con solo una mirada.

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