Y la locura se desata en el mundo de Lou. Caen las torres de su conciencia, las lágrimas dejan de empapar su rostro. El cansancio la vence y termina presa en su propia cárcel, pero es una presa liberada, lunática, sin prejuicios. Que si bien conserva su esencia, esa de mirar de reojo el qué dirán, por mucho que se diga que es libre, prefiere cerrar los ojos, contar hasta diez y ¡saltar!
El salto implica un torbellino de sensaciones: disfrutar, abrazar, besar, reír, gozar hasta el éxtasis. En esa piel, olvidada y sedienta, renacen caricias que estremecen, labios que recuperan su color y una vibración que conmueve hasta el alma.
Cerrando las puertas de su corazón que se niegan a dejar de amar, abriendo salidas de emergencia por las que correr cuando el amor te ahoga, tanto por la falta como por el exceso. No pensar, no sufrir, no dañar.
Surca los mares de lo prohibido, desafiando a Poseidón que la regaña. Cabalgando por el jardín del Edén, mordiendo la manzana que Eva pone en sus manos, mientras sonríe. Pícara ella.
Esta bendita o maldita locura de Lou, depende de quién opine, está limando los barrotes, intentando, como una buena presa, escapar de su propia cárcel. ¿Lo conseguirá?

Es muy bonito lu me gusta 😘
ResponderEliminarTe Felicito cielo!! Me encanta!! Bendita locura 👏👏❤
ResponderEliminarEsos barrotes ya deberían estar desde hace años mil rotos y enterrados.
ResponderEliminar😯😯👏👏 Muy bien expresado
ResponderEliminarSeguro que los rompe
ResponderEliminar