Una copa de vino
tu mano roza la mía,
un suspiro.
El adiós.
El adiós a un amor prohibido,
desde el primer momento
estuvo maldito.
Tu con tus recuerdos
yo con mis miedos,
somos dos almas perdidas
con corazones desiertos.
Yo suplicando tus besos
solicitando caricias,
me perdí
deshilvanando tus tormentos.
Sólo nos queda un camino,
tomarnos esta copa
mirarnos a los ojos
por última vez,
separar nuestros destinos.

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