Entre risas llegaste a mi vida,
sábanas de satén y bañeras de chocolate,
entre risas, también entre heridas,
con nuestros corazones rotos, a tientas.
El mío, del tuyo,
al instante se prendó,
mas el tuyo, del mío, tan solo se endulzó.
Dejó que lo acariciara con calma,
que llenara de paz sus aguas turbias del alma.
Las lágrimas han llenado nuestras páginas,
no puedo acostumbrarme a saber que no me amas,
¡de verdad, mi amor, que lo intento!
Es una senda con muchos baches,
que recorro poco a poco,
saltando y corriendo,
cayendo y volviéndome a levantar.
Más ni tú ni yo tenemos culpa,
de ser dos corazones que se encontraron
y no supieron cómo amar,
mi amor, mi ojos de mar.

Muy bonito lu, pero muy triste
ResponderEliminar