Llega la tormenta
todo lo lleva,
arrastra las hojas marchitas
los barquitos de papel,
pero el dolor queda.
Llueve y llueve,
traicionera tormenta
mala compañera,
ni tus relámpagos, ni truenos
ni tus vientos y mareas
me absorben en el huracán
del silencio, y la lágrima de piedra.

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